A Karen y Jorge por el día que me enseñaron a ver el cielo en Lima

Lima, domingo 17 de septiembre del 2006
13:35 p.m.
13:35 p.m.
Nos encontramos suspendidos de la rueda colgante dentro del parque de diversiones en la kermesse que nuestro colegio ha organizado.
Hemos vuelto al lugar donde pasamos nuestra niñez y adolescencia.
Desde lo alto todo es diferente, el efecto de estar suspendidos nos ha regresado en el tiempo. Volvemos a jugar, volvemos a gritar y nos entregamos al ritmo circular de este juego de niños/adolescentes. Un juego que continúa a estas alturas – nuestros segundos “15 años”–.
Esta vez no hay grupitos, no hay miedo, no hay humillaciones; las personas del pasado que pertenecieron aquí solo son sombras deambulando y probando el hecho de que ya han crecido.
Nosotros seguimos con los pies puestos en el aire. Suspendidos en ese estadio de armoniosa adolescencia.
Hemos vuelto al lugar donde pasamos nuestra niñez y adolescencia.
Desde lo alto todo es diferente, el efecto de estar suspendidos nos ha regresado en el tiempo. Volvemos a jugar, volvemos a gritar y nos entregamos al ritmo circular de este juego de niños/adolescentes. Un juego que continúa a estas alturas – nuestros segundos “15 años”–.
Esta vez no hay grupitos, no hay miedo, no hay humillaciones; las personas del pasado que pertenecieron aquí solo son sombras deambulando y probando el hecho de que ya han crecido.
Nosotros seguimos con los pies puestos en el aire. Suspendidos en ese estadio de armoniosa adolescencia.

