Caminamos por la
calle de las cascadas, es una calle interminable, llena de grandes edificios. La pista es realmente enorme y es muy complicado cruzar de un lado a otro. Son como las 11:00 de la noche y Julián y yo tenemos que encontrarnos con Jorge G., un buen amigo que hemos conocido en estos días soleados. Nunca creí que la gente de otros lugares podía conocerse, podía quererse, incluso podía haber vivido historias similares.
Luego de un rato de espera, ahí estaba él, los pocos días que habíamos permanecido juntos habían transcurridos llenos de magia. Su sola presencia nos contagió inmediatamente de alegría, le entregamos el precioso libro de
“Pierre et Gilles” que le compramos con tanto cariño. Dejamos atrás la
calle de las cascadas y Jorge nos enseñó la ciudad: un lugar, que a esas alturas de la noche se entregaba libre y solo para nosotros. Mientras caminamos conversamos sobre nuestras anécdotas de infancia, nuestros amores adolescentes, nuestros miedos, nuestros sueños…pareciera que nos hubiésemos conocido de toda la vida.
De repente al pasar por una de esas callecitas ocultas vimos un cine, no podía creer la película que proyectaban, una de mis películas favoritas
“La Vie rêvée des anges” (
“la vida soñada de los ángeles). No dude ni por un segundo en convencer a Julián y a Jorge y fuimos a verla.
Isa, uno de mis personajes preferidos, es de las personas que jamás pensé encontrar en la realidad, de esas personas que conoces de pronto, hospitalaria, sensible, dispuesta a entregarse a los demás. Ella tiene una estupenda y positiva
“filosofía del desastre”, según la cual hay que salir adelante y encontrarle las cosas bellas a la vida. Era una teoría de la vida tan alucinante que con sus deseos y su generosidad, por donde pasara y sin darse cuenta, intuitivamente, siempre añadía alguna pieza a ese gran edificio
lego de mil colores que iba construyendo.
Isa y Marie fueron muy amigas, “dos extrañas que compartieron sus vidas”, fueron ángeles mientras se lo permitieron y volaron por las calles de una gran ciudad. Solo que una de ellas no quiso seguir viendo la vida desde el camino de las cascadas. Marie decidió no seguir el eterno carrusel del juego de los ángeles. Isa siguió con su vida…
A pesar de no mostrar más en la película, yo sabía que Isa iba a estar bien, que seguiría adelante, que miraría el camino del lado de las flores.
Un gran final. Una gran amiga. Una gran película.
Isa no está tan lejos de nosotros…su sonrisa siempre nos acompaña.
Vídeo: Yann Tiersen en concierto
tema: Rue de cascades (banda sonora película "la vida soñada de los ángeles)